Cómo leer el INCI de un cosmético (y detectar el humo)

Cómo leer el INCI de un cosmético (y detectar el humo)


En la parte de atrás de cualquier cosmético hay una lista en latín y en inglés, en letra diminuta, que casi nadie lee. Es el INCI, y es el único sitio del envase donde no se puede mentir. Todo lo demás —los adjetivos del frontal, las fotos, el «inspirado en la naturaleza»— es marketing. Esto no.

Aprender a leerlo lleva diez minutos y te ahorra bastante dinero.

Qué es el INCI

Son las siglas de International Nomenclature of Cosmetic Ingredients: un sistema internacional que obliga a nombrar cada ingrediente siempre igual, en cualquier país. El aceite de oliva es Olea Europaea Fruit Oil aquí, en Alemania y en Japón. Gracias a eso puedes comparar dos productos de marcas distintas de forma objetiva.

Regla número uno: el orden lo es todo

Los ingredientes se listan de mayor a menor concentración, hasta llegar al 1 %. A partir de ahí, el orden es libre.

Esto es lo que desmonta la mayoría de los reclamos. Un producto que anuncia a bombo y platillo «con aceite de argán» y lo tiene en el puesto veinticuatro, detrás de los conservantes, lleva argán en cantidad testimonial. Está ahí para poder escribirlo en la etiqueta.

Mira siempre los cinco o seis primeros: ahí está el producto de verdad.

Como referencia: en nuestro bálsamo labial, Olea Europaea Fruit Oil es el primero de la lista.

Cómo saber dónde acaba el 1 %

No hay una marca, pero hay pistas. Los conservantes, los espesantes y los reguladores de pH suelen usarse por debajo de esa cifra. Cuando empiezas a ver xanthan gum, sodium benzoate, potassium sorbate, citric acid o tocopherol, ya estás en la zona de las trazas.

Si el ingrediente estrella aparece después de ellos, ya sabes.

El asterisco y el doble asterisco

Dos símbolos que se repiten y casi nadie sabe qué significan:

  • * suele indicar ingrediente procedente de agricultura ecológica. Cuanto más arriba estén los ingredientes con asterisco, más real es el carácter ecológico de la fórmula.
  • ** suele señalar componentes naturalmente presentes en un aceite esencial. Son los alérgenos declarables: limoneno, linalol, citral, geraniol, citronelol. Aparecen porque la normativa obliga a declararlos, no porque se hayan añadido aparte.

La leyenda siempre está al pie de la lista. Conviene leerla, porque cada marca puede usarlos de forma ligeramente distinta.

Los alérgenos no son veneno

Mucha gente ve limonene y se asusta. Ese limoneno está de forma natural en la cáscara de la naranja y en el aceite esencial que de ella se extrae. La ley obliga a declarar veintiséis sustancias de este tipo porque un pequeño porcentaje de personas es sensible a ellas.

Si no eres alérgico, no son un problema. Si lo eres, agradecerás que estén escritas.

Lo que sí conviene distinguir es de dónde vienen: si en el INCI aparece parfum seguido de varios alérgenos, puede ser fragancia añadida; si aparece un aceite esencial concreto, vienen de ahí.

«Sin» no es un argumento

Los reclamos del tipo «sin parabenos», «sin siliconas» o «sin sulfatos» venden miedo, no calidad. Un producto puede no llevar parabenos y estar lleno de otras cosas igual de cuestionables. Es más útil mirar qué sí lleva, y en qué orden.

Y ojo con otro clásico: «aceite de oliva» no es lo mismo que «aceite de oliva virgen extra». En el INCI ambos pueden figurar como Olea Europaea Fruit Oil, así que la diferencia hay que buscarla en la descripción del producto. Un aceite refinado ha perdido por el camino buena parte de los antioxidantes del virgen extra.

Natural, ecológico y certificado

Tres palabras distintas que se usan como si fueran una:

  • Natural: el ingrediente viene de una planta o un mineral, no de síntesis química.
  • Ecológico: además procede de agricultura ecológica certificada.
  • Certificado: un organismo externo lo ha comprobado. En cosmética, el estándar europeo de referencia es COSMOS, que en España certifica el CAAE.

Un producto puede ser 100 % de origen natural y tener solo una parte de ingredientes ecológicos: hay componentes, como el agua o la cera, que no pueden certificarse como tales. Por eso lo honesto es dar el porcentaje, no el adjetivo.

Cinco comprobaciones en treinta segundos

  1. Lee los cinco primeros ingredientes.
  2. Busca dónde está el ingrediente estrella del frontal.
  3. Mira cuántos asteriscos hay arriba del todo.
  4. Comprueba si la marca da porcentajes concretos o solo adjetivos.
  5. Si hay certificación, comprueba cuál y quién la emite.

Compruébalo en nuestras fichas

Nuestra cosmética natural con AOVE ecológico publica el INCI completo y los porcentajes de origen natural y ecológico de cada fórmula.

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Preguntas frecuentes

¿Es obligatorio el INCI?
Sí. Todo cosmético comercializado en la Unión Europea debe declarar su lista de ingredientes.

¿Por qué el agua aparece como aqua y suele ir primera?
Porque en la mayoría de cremas y leches es el ingrediente mayoritario. Algunas fórmulas la sustituyen por hidrolatos florales, que entonces ocupan ese primer puesto.

¿Un INCI corto es mejor que uno largo?
No necesariamente. Un bálsamo puede resolverse con diez ingredientes y un contorno de ojos necesitar treinta. Lo relevante es qué hay y en qué orden.

¿«Natural» está regulado?
El uso de la palabra en publicidad está sujeto a los criterios comunes de declaraciones cosméticas, pero no existe una definición única que todo el mundo aplique igual. Por eso la certificación y los porcentajes valen más que el adjetivo.

En todas nuestras fichas publicamos el INCI completo y los porcentajes de origen natural y ecológico. Puedes comprobarlo tú mismo en la línea de cosmética natural.